Poeta e historiador de los siglos XVI- XVII
(1559-1613)
Cursó estudios en Huesca y Zaragoza y, finalizados éstos, tomó el cargo de secretario de Don Fernando de Aragón, Duque de Villahermosa.
En aquellos años estaban de moda las Academias literarias, o lugares donde se daban cita los literatos más destacados del momento para poner en común sus composiciones. En sus idas y venidas a Madrid como secretario del duque, Lupercio debió de pertenecer a la Academia de los Humildes, donde adoptó el sobrenombre de “el Bárbaro”, por Mariana Bárbara de Albión, con quien se casó en 1587. Al fallecer el Duque se trasladó a Madrid, como secretario de la emperatriz María de Austria.
Fue nombrado cronista del reino de Aragón en 1595, cargo que ocuparía hasta su muerte. En 1608, al ser nombrado el conde de Lemos virrey de Nápoles, otorgó la secretaría de estado a Lupercio, que fue sucedido por su hijo Gabriel al atraparle la muerte en tierras Napolitanas, en el año 1613.
Sintió un gran apego hacia el canon y la norma, desviculándose de las nuevas modas literarias. Amante de los clásicos, tuvo predilección por Horacio, Marcial, Juvenal y Persio. Es autor de sonetos, tercetos, canciones. Cultivó el género epistolar y la sátira. Diversas copias de sus poesías, cuyos manuscritos quemó el propio autor, fueron recogidas por su hijo y publicas junto con las de su hermano Bartolomé bajo el título Rimas de Lupercio y del doctor Bartolomé Leonardo de Argensola, en 1664. Critió duramente las comedias de la época por considerarlas inmorales, género que también cultivó, desde la más estrita moralidad escribiendo tres tragedias con bastante buena acogida, con los títulos de Filis (extraviada), Alejandra e Isabela, elogiadas por Cervantes.
Entre los documentos que se conservan como historiador, destaca una “Información de los sucesos de Aragón en 1590 y 1591”, texto basado en los disturbios ocurridos con motivo de haberse refugiado Antonio Pérez en Aragón.