Fundador del Opus Dei
(1902-1975)
El santo es un hombre de Dios, un alma que se ha identificado con Jesucristo. Ésta es la impresión que se recibe al asomarse a la vida de san Josemaría Escrivá de Balaguer.
Nace en Barbastro el 9 de enero. Sus padres fueron José Escrivá y María de los Dolores Albás. Durante su infancia en 1905 asistió al parvulario de las Hijas de la Caridad, a partir de 1907 estudia en el colegio de los Escolapios, pero en 1915, tras la quiebra del negocio paterno en Barbastro, la familia se tiene que trasladar a Logroño donde comienza su formación eclesiástica; posteriormente estudia Derecho Civil y recibe la ordenación sacerdotal en Zaragoza. En esta época, para ayudar económicamente a su familia, da clases de Derecho romano y canónico. En 1927 se traslada a Madrid para obtener el doctorado en la Universidad Central.
En 1928, durante unos ejercicios espirituales, funda el Opus Dei. Desde entonces comienza a trabajar en la fundación, a la vez que sigue ejerciendo el ministerio sacerdotal, especialmente entre pobres y enfermos de los barrios extremos de la capital.
Al comenzar la persecución religiosa, después del estallido de la guerra civil, tiene que refugiarse en distintos lugares mientras ejerce su ministerio sacerdotal clandestinamente. En 1946 fija su residencia en Roma, donde obtiene el doctorado en Teología por la Universidad Lateranense; desde allí recorre en numerosas ocasiones distintos países de Europa para impulsar el establecimiento y la consolidación del Opus Dei en esos lugares.
En 1947, el Ayuntamiento de Barbastro le nombra Hijo Predilecto y en 1964, se acuerda dedicarle una de las calles del ensanche de la ciudad cuya inauguración no tendrá lugar hasta 1971. En abril de 1970 visita y bendice las obras del santuario de Torreciudad, entonces en construcción. El 25 de mayo de 1975, recibe la Medalla de Oro de Barbastro.
San Josemaría Escrivá falleció en Roma el 26 de junio de 1975, el 7 de septiembre de 1975 es nombrado “Barbastrense del año”, beatificado el 17 de mayo de 1992, y el 6 de octubre de 2002 fue canonizado en Roma por el Papa Juan Pablo II ante más de 300.000 fieles procedentes de todo el mundo.